Album Familiar / Paco Chuquiure

Album familiar es un ensayo fotográfico de la construcción de Ampliación Oasis de Villa, una comunidad al sur de Lima, desde sus orígenes en el año 2006 hasta la actualidad.  Paco Chuquiure con mirada aguda, acompaña el desarrollo de este asentamiento desde sus inicios, donde pobladores  migrantes desde distintas ciudades del Perú  toman un espacio que era un basural para a partir de allí transformarlo y  construirse una vida en la capital.

Chuquiure marca dos etapas en este desarrollo. Una etapa  inicial  donde el motor era la esperanza y la energía de la  lucha que los llevaba a inventar soluciones creativas para los problemas cotidianos de subsistencia y compartir tanto las dificultades como las pequeñas alegrías juntos teniendo como objetivo el bien común.  Este período es documentado en blanco y negro, como entendiendo  la necesidad de esa búsqueda de una armonía en la convivencia.

La segunda etapa es una explosión de color y contraste reflejo de los enfrentamientos internos, la pérdida de un liderazgo fuerte en la comunidad , el  resquebrajamiento de las familias, el surgimiento de familias lideradas solo por mujeres y  la pre eminencia de la búsqueda de soluciones para los conflictos privados del modo que fuera necesario para poder sobrevivir.

Fotografías que parten de la mirada cercana y urgente  del artista conforman este álbum  que  es a la vez una mirada cariñosa a la gesta de una comunidad que  quiere salir adelante a pesar de tener todo en contra y un grito de  denuncia sobre la precariedad de la situación en la que viven miles de familias en el Perú, donde el 36,1% de la población urbana vive en asentamientos urbano-marginales, de los cuales un alto porcentaje carece de la seguridad de un título de propiedad legal.

“Album Familiar ha sido la manera que encontré para revivir los recuerdos de mi infancia y adolescencia. Para descubrir que a pesar de la distancia geográfica y de procedencia que me separa de los habitantes de Oasis nuestras vidas se asemejan mucho”.

Paco Chuquiure

2006-2010

Interpreta los mejores años del asentamiento humano como proyecto autogestionario. Una época marcada por el entusiasmo y la energía apabullante de la organización político-vecinal que buscaba darle solución a problemáticas diarias como la carencia de servicios básicos de infraestructura, alimentación, seguridad, luz y agua. Utilizo el retrato para destacar a las personas que se han convertido en símbolo por el rol que desempeñan al interior de la comunidad. Una aproximación al ícono como manifestación sagrada, infinita de poder.

2012–2016

Explora los peores años del asentamiento humano como proyecto autogestionario. Una época que se distingue por el individualismo y la búsqueda de la modernidad que emprende la segunda generación de moradores. El paso del tiempo trajo consigo una nueva conformación social y con ella el advenimiento del color. Los niños y niñas que llegaron a la invasión en el vientre o de la mano de sus padres asumen, asimismo, el protagonismo. Exploro el concepto de familia en el retrato de madres solteras; el concepto de maternidad en el retrato de madres adolescentes; y el concepto de infancia en el retrato de máscaras y disfraces.

Sus Historias

La primera vez que abordé a Jenny fue durante un campeonato vecinal de fulbito. Era más alta que la mayoría de las mujeres -y hombres- del lugar, llevaba el cabello rojo y un alacrán tatuado en el antebrazo izquierdo. Esperé varios minutos antes de presentarme porque ella, furiosa, no paraba de mentarle la madre a los jugadores de su equipo, que iba perdiendo. Las autoridades de la invasión le habían dado un plazo para que abandone su predio a cambio de la aceptación de un bono ascendente a más de 20 mil soles. Ese asunto la mantenía asustada pero también lo hacía la suerte de su hija Lily. Jenny tenía miedo de que su yerno se la llevara de casa a la fuerza. La última vez que lo había intentado forzó la puerta de la vivienda portando una pistola y disparando balas sobre puertas y paredes. Por anécdotas de ese tipo la organización vecinal decidió “blanquear” su terreno, forma coloquial que utilizan los AAHH para referirse a un predio expropiado por acumulación de faltas muy graves. Jenny tenía 2 opciones: O tomaba ese dinero y se iba de Oasis junto a toda su familia o era expulsada a la fuerza y lo perdía todo.

“¿En qué piensas?”, me interrogó Lily mientras yo miraba a la nada con la cámara fotográfica sobre el pecho. Me sentía incómodo en una casa en la que no habían actividades cotidianas o ritos familiares que me permitiesen “desaparecer” de la vista y atención de los personajes. Es imposible concentrarse en el motivo fotográfico cuando este está concentrado en ti. Lily vivía junto a su hijo Thiago, sus padres Jorge y Jenny, y su hermano Jorgito. Durante el verano laboraba como mesera para una cevichería al sur de Lima pero después del ciclo veraniego se quedaba sin empleo por el resto del año. Cuando “le caía algún dinerito” compraba ropa en Gamarra para revenderla de puerta en puerta entre sus vecinas de Oasis y en barrios adyacentes. Lo que más recuerdo de ella es escucharla gritar en su habitación, casi siempre al unísono de su hijo Thiago.

Durante el verano la familia armaba una piscina portátil delante de casa a pesar de estar prohibido por la comunidad que por entonces no contaba con el servicio formal de agua y saneamiento. Jorgito era el administrador de la piscina. Le cobraba a sus vecinos 50 céntimos por el derecho a bañarse en sus aguas durante 15 minutos, tiempo que él mismo cronometraba.

Cuando Gisella salía de fiesta no volvía a casa en 2, 3 o hasta 4 días. Antes de partir tomaba la precaución de cerrar su vivienda con llave dejando a sus 6 hijos adentro. Cuando a los niños se les acababa la comida se aguantaban el hambre o, en ocasiones, recibían alimentos que los vecinos les alcanzaban a través de la ventana”. Durante ese periodo no era posible ubicar a Gisella, su teléfono celular estaba apagado. En varias ocasiones me topé con la vivienda clausurada. A través de la ventana la explicación de la hija mayor, María, era siempre la misma: “Mi mamá nos ha encerrado, estamos prohibidos de salir”. A su retorno Gisella no decía nada, iba directo a su cuarto y dormía por un día entero. A la mañana siguiente todo volvía a la normalidad.

Elena y su familia no tenían autorización para vivir en Oasis. En los AAHH las viviendas solo pueden ser habitadas por el morador titular –dueño- y su familia directa –esposa e hijos- lo que prohíbe a otras personas pasar la noche en los predios. La casa que habitaba le pertenecía exclusivamente a su hermano menor pero éste, que era solo, le permitía vivir a escondidas junto a sus 6 hijos. Si tocabas a la puerta nadie respondía, por las noches las luces se mantenían apagadas, y tampoco se escuchaban voces o ruidos. Elena trabajaba en una fábrica y procuraba llegar a casa pasada la medianoche cuando ya nadie transitaba por su calle. Durante el día sus hijos habían recibido instrucciones de no salir de casa excepto en caso de una emergencia o por falta de comida.

La habitación de Miguel y Jazmín esta ubicada al fondo de la vivienda, justo antes de llegar a la cocina. Conocía bien a esa pareja, tenía química con ellos. En el pasado había hecho varios retratos de Jazmín junto a su hijo pero sentía que me faltaba el retrato de la familia completa. Oportunidad poco común en Oasis donde abundan las familias compuestas por madres solteras. Recuerdo que ese mediodía había un fuerte olor a aderezo en el ambiente. Miguel intentó cambiar de lugar varios de los objetos de la habitación pero pude convencerlo de que no lo hiciera. Cuando finalmente definí mi encuadre me percaté que para hacerlo debía retirar un televisor del camino. Así que junto a Miguel lo movimos y luego salió la foto.

Galería

Sobre el fotógrafo

Paco Chuquiure, fotógrafo y periodista. Se inició en la fotografía en el año 2000. Desempeñó labores en el área de fotografía para los diarios Ojo, Correo y La República. Fue colaborador para las agencias internacionales de noticias EFE (España) y Reuters (UK). Fundador del colectivo de fotografía Supay Fotos. Premio Nacional de Fotografía Documental Eugene Courret 2008. Ha escrito artículos para las revistas Caretas y Somos. Su obra fotográfica ha sido exhibida de forma individual en las ciudades de Lisboa, Buenos Aires y Lima. Ha participado en exposiciones colectivas en Tucumán (Argentina), Sao Paulo (Brasil), Madrid (España), Lima (Perú) y Pekín (China). Profesor en el Centro de la Imagen de Lima.

Contacto

Paco Chuquiure

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