Alumn@s egresados de la especialidad de grabado

Gabriela Cobeñas

La Gran Estampada Bailable

Video

Medidas variables

2019

¿A qué me refiero con “emulsión social”? Empecemos definiendo la emulsión como una mezcla de líquidos inmiscibles (no mezclables) de manera más o menos homogénea. Al hablar de emulsión social, desplazamos el concepto antes mencionado hacia nuestra sociedad: mezclar personas y situaciones sociales que no se mezclan normalmente.

El Callao y la ciudad de Lima son, en su mayoría, de ascendencia migrante. Parte esencial de ello es como lo individual y lo comunitario se entrelazan a través de celebraciones y costumbres populares. Una de las costumbres más conocidas es la comúnmente llamada “pollada”, esta celebración performática se crea con fines de apoyo y solidaridad en donde el compromiso social sale a relucir. De una forma análoga, tenemos a la serigrafía emulsionada en toda la cotidianidad popular; sin embargo, no se le reconoce como una acción artística, al igual que con las polladas. ¿Cómo es que actos participativos tan sensibles terminan siendo no reconocidos por sus propios actores?.

Los sectores populares fueron no reconocidos y hasta maltratados por los sectores hegemónicos a tal punto que la brecha sociocultural sigue sin ser zanjada. Centrándonos en la esfera cultural, particularmente en el arte, los intentos de validar lo popular siempre se han dado bajo los términos hegemónicos, reforzando aún más la idea de que solo el hegemónico tiene poder para reconocer y validar lo artístico.

El proyecto La Gran Estampada Bailable busca fomentar actividades sensibles de la herencia cultural popular, que no son reconocidos por su propia comunidad, para así empoderar el reconocimiento y la voz local. Para esto me valgo de la participación colectiva y de actividades sociales cotidianas como “la pollada”.

Recurro a la técnica serigráfica, ya que está inmersa en el cotidiano popular al que busco evidenciar y reconocer. Como mencione anteriormente, los sectores populares y la serigrafía tienen más en común de lo que aparentan. Ambos son adaptables y sensibles en extremo llegando a obviar su carácter sensible por el acelerado y aislado ritmo de vida.

Se empezó a trabajar con una serie de entrevistas a estudiantes de una escuela secundaria en el Callao. Una vez recopilada la información, se la utilizó para la creación de la imagen a estampar durante el evento de “La Gran Estampada Bailable”. El proceso de entrevistas, al igual que en el evento de estampado, consistió en diálogos sobre la sensibilidad detrás de la imagen: lo que reconocían como emblemático, lo que les gustaba y nos les gustaba del Callao; también sobre cómo estos actos cotidianos, la serigrafía y la celebración, están empapadas de sensibilidad no reconocida.

A partir de la celebración serigráfica, es que empiezo a crear un espacio de inclusividad sociocultural. Con la mezcla de la celebración popular y la serigrafía, intento desarraigar la idea del arte como un elemento ajeno a la cultura popular.

Tanto en la serigrafía como en los sectores populares, la exposición juega un rol vital para la imagen: si se sobreexpone la imagen se bloquea, mientras que la sobreexposicion de una comunidad exotiza y estereotipa; si se subexpone la imagen se pierde y lo mismo ocurre con las comunidades que no tienen oportunidades de expresarse por ellos mismos. Para ambos casos la imagen real ha sido truncada.

En una sociedad como la nuestra, la exposición al arte en los sectores populares se toma como un lujo por la mayoría de personas. Basta con alejarse y observar esta supuesta “cultura popular ajena al arte” para darnos cuenta que estamos inmersos en material sensible. Es por ello que encuentro importante que nos visibilicemos ante nosotros mismos y que podamos reconocernos como una comunidad, para así poder desarrollar  una voz propia que repercuta en la sociedad. Es así  que surge la pregunta ¿Puede la celebración participativa del proceso serigráfico ser el emulsionante social que fomente el reconocimiento y la voz local en la cultura popular?

Como parte de esta cultura, reconozco que hemos invadido diferentes espacios y nos hemos apropiado de diversos medios en busca del reconocimiento transgeneracional que se nos fue negado, pero pienso que no es suficiente la validación exclusiva de unos pocos individuos por parte de externos, se necesita una transformación cultural que empiece a fomentar el reconocimiento y la voz local desde nosotros mismos.

Jessica Encalada

“Huellas de Resistencia”

Instalación y videoperformance

Medidas variables

2019

La mujer sigue siendo vulnerada, afrontando vivir dentro de  un estado de violencia.

“En el caso de América Latina el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres ha alcanzado altos índices de ocurrencia, aceptación y permisividad social, al mismo tiempo que se constituye como uno de los delitos con mayores niveles de impunidad.”(PINEDA 2019: 89). Sin embargo, la mujer ha sido capaz de mostrar su resistencia ante una sociedad que la oprime, demostrando su carácter, valor, persistencia y tenacidad.

Desde el año 2016 hasta la fecha se ha visto un cambio gracias a los movimientos femeninos en contra de la violencia de género en un mayor grado, una forma de conciencia de las mismas mujeres. No podemos negar que la visibilización ante los casos de violencia ha tomado mayor fuerza pero lamentablemente el rol de los medios de comunicación funciona como una espada de doble filo. Si bien nos permite difundir las atrocidades cometidas muchos de ellos caen en aun en el sensacionalismo.

Citando a Pineda: “Los medios con frecuencia desprovee de explicaciones a los asesinatos y hacen un tratamiento degenerado de los femicidios: para estos, lo que subyace en dichos crímenes no son las relaciones de poder, las desigualdades sociales, las manifestaciones de la estructura patriarcal o la existencia de un sistema de jerarquías entre hombres y mujeres, esto ni siquiera se plantea en la presentación del hecho” (PINEDA 2019: 106)

A pesar de ello, la voz social se deja escuchar, exigiendo y resistiendo ante la justicia  de la impunidad. Las denuncias se han vuelto un grito de resistencia, una voz que se alza ante las fallas de nuestro sistema judicial, donde las medidas de protección por parte del Estado fallan constantemente.

Es lamentable admitir que la gran mayoría de denuncias contra los crímenes de violencia de género quedan archivados, procesos de denuncias donde la víctima es re victimizada por las instancias de poder. Muchos de estos casos se dan en barrios periféricos de la ciudad limeña, áreas golpeadas por la ausencia de un Estado que las proteja.

“En muchas oportunidades las denuncias de las mujeres amenazadas, violentadas o en evidente riesgo de femicidios han sido desatendidas, olvidadas, ignoradas, postergadas e incluso explícitamente rechazadas.” (PINEDA 2019: 95) Esto sólo restaura el orden patriarcal que existe en el sistema de justicia.

En este proyecto busca al rehacer el papel recuperar una memoria, la esencia de la denuncia, el suceso grabado en papel, en la víctima y que lamentablemente  ha atravesado una licuadora judicial perdiendo su identidad y transformándola en materia gris, casi uniforme. La cantidad de papel nos remite a la resistencia, a la persistencia por parte de las mujeres a pesar de la nula acción por parte del estado dejándolas en el olvido.

Mafer Ortiz

Chicha, vuelvo a ser como ayer

Litografía, punta seca y dibujo

sobre placas offset recicladas

Medidas: 100 cm x 400 cm

2019

En este proyecto, las canciones chicha producidas entre 1970 y 1990 son la matriz que forma la imagen. Del análisis de sus sonidos, letras y discursos se extraen lugares, personajes y problemáticas de su contexto.

A través del rescate de placas offset, soporte y material común en la cultura del recurseo, y el proceso litográfico, técnica capaz de recuperar el pasado, he revelado fotografías de distintos archivos históricos. Las matrices obtenidas representan en escala de grises el pasado, las raíces de la identidad actual basada en lo chicha. Abstraigo el color para mostrar el discurso fragmentado de las vivencias de las y los migrantes en la capital. Sin estereotipos, desde la memoria.

Escribir una nueva melodía sobre este pentagrama es una responsabilidad que tenemos nosotras y nosotros, los descendientes de migrantes. Samplear nuestra propia historia para decidir qué imágenes queremos escuchar.

Mafer Ortiz

Mariana Zeballos

Distorsiones del natural

Instalación

Medidas variables

2019

Este proyecto busca a través de la representación de la orquídea, evidenciar el desgaste que sufre la naturaleza al convertirse en un artificio de consumo masivo. Partiendo del contexto actual basado en un sistema capitalista, se ve la generación de imágenes que representan una falsa naturaleza. La crítica enfatiza principalmente en el alejamiento de la gratuidad natural al reproducir la orquídea de manera planificada, con intenciones y fines comerciales en el que se da la manipulación y explotación de la especie.

La orquídea se toma como ejemplo para poder establecer el nexo con el concepto naturaleza. La belleza generada por esta flor es sin dudas atractiva, mediante la explotación de su carácter exótico es que se potencia como un producto de consumo. 

Bauman menciona que la etapa posmoderna en la que nos encontramos, centra su importancia en el consumo e impone a todos sus miembros el ejercerlo. Todo se basa en la satisfacción de los deseos del individuo, en contentar su ansia por tener el dominio sobre objetos que pasan a ser exclusivamente de su propiedad. Que incluso llegan a explotarse de tal manera que existe tal cantidad y variedad de productos, que van perdiendo su valor diariamente ante nuestros ojos, van agotando su atractivo, por lo que interesa destacar el tener carácter exótico y único de los objetos para poder así preservar su atractivo. (1999:30-31).

Además, al reproducir y transformar lo natural, se da un alejamiento irreversible de su esencia, ya que esta no podrá replicarse. Benjamin lo menciona de la siguiente manera: “Hasta a la más perfecta reproducción le falta algo: el aquí y el ahora (…) su existencia siempre irrepetible en el mismo lugar en que se encuentra (…) en la época de reproductividad técnica, lo que queda dañado es su aura (…) la reproducción, sustituye su ocurrencia irrepetible por una masiva”. (Benjamin, Tiedemann y Schweppenhauser 2008: 13-16)

En conclusión, nos encontramos en un contexto en el cual el mercado nos ha invadido de artificios que muestran como con la manipulación y explotación se obtienen resultados cada vez más alejados de sus orígenes naturales. Y como todos estos procesos distorsionan también la visión que tenemos los consumidores acerca de estos productos. 

Quim McLauchlan

Personal e intransferible

Intaglio sobre papel y matrices de cobre

Medidas: 27 x 39 cm.

carpeta: 30 x 42 x 3 cm.; instalación: 4 m.

2019

El arte ha sido un espacio dominado por hombres a lo largo de la historia, producido por y para ellos, donde las mujeres han estado siempre relegadas a ser el objeto de estudio y admiración. Así, nos encontramos con una construcción de la historia del arte totalmente sesgada y excluyente por donde quiera que se mire.

“Personal e intransferibles” es un proyecto por y para mujeres, quienes se ven obligadas a tomar un espacio que históricamente se les ha negado. La carpeta presenta el trabajo de mujeres artistas limeñas que se mantienen activas en su producción artística en la actualidad con el objetivo de hacer archivo. De este modo, busco romper aquel ciclo de exclusión desde el grabado: darle a la mujer artista la oportunidad de dar a conocer -y también reconocer- sus ideas a través su producción artística al mismo tiempo que exponer las políticas de representación que perpetúan el sistema.

Quim McLauchlan

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