Liz Sulca Ortíz

Peso de Estado

Reconocimientos:

Premio de la Crítica otorgado por haber obtenido el Segundo Puesto al proyecto de fin de carrera de la especialidad de Escultura – Año académico 2020.

El impacto socio-económico de la pandemia de Covid-19 y las diferentes dinámicas como políticas que se rigen alrededor del Estado colocaron como foco a la corporalidad al potenciar la visibilidad a las cuales este se encuentra sometido y/o atravesado (raza, clase, género, etc.). Las distintas desigualdades de nuestra sociedad solo fueron acrecentadas y la reflexión del significado de la vida y el valor de esta fueron consignas que se debatieron. 

Peso de Estado es una propuesta video – performativa e instalativa, a gran escala, que tiene como principal eje colocar en discusión el territorio, el cuerpo, el tiempo y la simbología. 

En la video-performance se muestra a un cuerpo que sostiene una bandera y este se encuentra a espaldas de su propio espectador. Su mirada se dirige hacia un horizonte, el territorio. El tiempo se vuelve explícito y cíclico en la única acción que se genera, un flameo. A su vez, el tiempo representa el peso para aquel cuerpo que sostiene y que se anula al mismo tiempo. El clima arrasa, de tiempo en tiempo, con aquella representación y el cuerpo mismo. 

El cuerpo sostiene y cuestiona aquella bandera que carga sobre sus hombros. Aquella insignia constitutiva y representativa del Perú pero que su discurso se desvanece ante la acción y el paisaje que lo confronta.
La bandera toma la representación de aquel Estado – Nación – Patria que nos conforma o que conformamos, en una paradoja donde la identidad queda subyugada frente a la indiferencia, impunidad, corrupción y vulneración de aquel que lo soporta. 

La bandera es el Estado que distribuye su propio discurso homogeneizador de creencias, heteronormas y bases que lo han solidificado a través del genocidio y el rechazo de distintos pueblos y comunidades.
Es el mandato de referentes patriarcales y aquella construcción del desprecio de cuerpos minoritarios y vulnerables. 

Es la representación de una idea de una identidad falsa, enmarcada en la producción del entretenimiento y creación de marcas que solo acrecienta su propio mercado. Representa la extracción de miles de culturas para el deleite de sus ventas, el apogeo de sus inversionistas y el relato engañoso de una colectividad impregnada en la imagen de referentes. Cuando a su espalda, ignora la violencia y el consumo excesivo de sus propias tierras. 

Peso de Estado se convierte en el cuerpo que simbólicamente ha optado la definición de cuerpo objeto o cuerpo mercancía donde aquello que carga, este lo usa como soporte de su propia producción y su propia construcción de representación. 

La idea de nación alcanza para comprenderla según el valor de uno mismo y, en ese sentido, ¿quiénes logran acceder a todos los conceptos de patria – nación? 

El cuerpo se ha convertido en el patrimonio de aquello que carga pues soporta y olvida aquella simbología del peso de la patria o el peso del Estado. 

La acción ínfima nos embrolla frente a la inutilidad que observamos en el sostén de aquella bandera. La vida, como el trabajo, no terminan. La producción se ridiculiza frente al propio acto que se observa, pero es esta la que marca nuestra subsistencia. El tiempo se ha convertido en una extensión devastadora. 

El tiempo se vuelve extenso. La acción, explícita. 

El sentido cíclico y extenuado donde el cuerpo estático y presente durante 50 minutos, vuelve en un bucle a la pieza como infinita y ficticia. Pero solo con el ondeo de la insignia acompañado del sonido que envuelve la pieza nos damos cuenta de la realidad. La imagen se extiende frente a nosotros para sumergirnos ante la idea de un país sometido a una perenne sensación de desolación y ambigüedad. 

El enfrentamiento de la pieza con el espectador se vuelve clave en su interacción al ubicar a tamaño escala de una persona promedio, el tamaño de aquel cuerpo que carga donde, las relaciones del espectador con el cuerpo objeto se vuelven más cercanas y la imagen como tal, se vuelve más real. El cansancio del cuerpo se logra atisbar y el reflejo del brazo que sostiene se torna más palpable. Y es ahí, donde el encuentro con el otro de un cuerpo ficticio con uno real los atraviesa para observar aquel territorio y sentir el propio agotamiento. 

Asimismo, el despliegue de la pieza instalativa y performática se traduce a la secuencia acompañada de 40 fotogramas donde el tiempo infinito se visibiliza desde la misma manera. 

Peso de Estado se vuelve en la reflexión de una espera infinita, de un proyecto político irresuelto, de un territorio que se extiende y se agota, y de un cuerpo que sigue… que carga que se anula. 

Retóricas de ciudad

Llamaron “Los Retornantes” a aquellas personas que durante la pandemia de Covid-19 se vieron obligados a partir o movilizarse desde la capital hacia sus lugares de origen, ante la falta de recursos básicos como consecuencia de las distintas medidas que tomó el gobierno por la crisis sanitaria. Aquel hecho expuso el desplazamiento forzado interno de miles de migrantes: mujeres, hombres, adolescentes, niñas y niños caminaron intensamente por las distintas carreteras de nuestra capital para llegar a sus tierras natales. El olvido del Estado y de su sociedad, frente a sus compatriotas vulnerables, fue una evidencia de derechos que se desvanecieron como el rastro de las propias pisadas en una exclusión perenne. 

Retóricas de ciudad se trata de una propuesta audiovisual e instalativa que tiene como eje colocar en discusión los desplazamientos forzados y la migración como punto de partida, para reflexionar sobre la construcción de identidades en aquellos cuerpos migratorios, los contextos sociales que surgen alrededor y cómo estos cuerpos son leídos en las divisiones políticas territoriales o bajo paradigmas socio-culturales. 

Estas identidades leídas desde la exclusión, marginación, olvido o discriminación, se vuelven en detonantes para proponer, al mismo tiempo, la temporalidad del contexto en el que se desarrollan con su propio hecho histórico y la relación que se va formando con el habitar la ciudad. 

En ese sentido, Retóricas de Ciudad se despliega para mostrarnos en conjunto desde la corporalidad, el registro arquitectónico, el testimonio situado o incluso, en la materia descompuesta de una pigmentación que confronta al propio espectador, para mostrarnos en conjunto el lugar de un aparato estatal “cuidador”, donde sus ciudadanxs habitan entre sus memorias. 

El proyecto se acompaña y contrasta las reminiscencias de lo que fue un día la construcción de una ciudad, tras las oleadas migratorias que en algún momento desbordaron aquella Lima que hoy, casi más de 30 años después, se quiebra. 

Retóricas de Ciudad se sitúa para ser entendido desde un recorrido donde cada pieza va gesticulando e interpelando al espectador desde una experiencia vivencial, visual y sonora, para comprender que los eventos representados se interceptan en historias cíclicas y los desplazamientos surgen constantemente. 

Asimismo, el conjunto del proyecto nos hace invita de manera especial a reflexionar sobre el lugar que tienen las memorias de las mujeres en su propia concepción de la ciudad, al encontrarnos con sus propias experiencias tras verse atravesadas por el silencio, la marginación en sus voces y las grietas que cargan (clase, raza, sexualidad, nación, etc.)

La propuesta se centra en el recorrido de dos espacios. En el primero, nos encontramos con Búsqueda una video-performance-instalación de 30 minutos proyectada a mediana escala. En el segundo espacio, nos encontramos con 4 elementos que se distribuyen en toda la habitación. Estas distintas piezas activan el recorrido en el espacio como sus relaciones. Ahí nos ubicamos con Sobre tu soporte, una recopilación de 50 fotografías; Encuentros, una serie de dibujos testimoniales; Retorno Sonoro, un archivo sonoro en la web; y, finalmente, Ciudad Pantone.

Búsqueda

Encuentros

Retorno Sonoro

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